El disco de vinilo o disco gramofónico es un formato de reproducción de sonido basado en la grabación mecánica analógica. Se ha generalizado la nomenclatura disco de vinilo o solo vinilo porque los grupos polivinílicos es el material habitual para su fabricación. No obstante, en sus inicios los discos también podían ser de aluminio u otros materiales.

Desde 2005 la venta de estos discos se ha visto incrementada ininterrumpidamente, llegando a crecer un 200% en 2008 respecto del año anterior. Es el formato más longevo utilizado en la actualidad.

El disco de vinilo queda grabado siguiendo un complicado proceso mecánico de tipo analógico en siete etapas. A pesar de la complejidad, hacer cada disco no dura más de media hora.

  • Una vez grabada, mezclada y masterizada la música en el estudio, en cinta magnética o en la actualidad en algún soporte digital, ésta es procesada para adecuarla al medio donde va a ser impresa finalmente, en lo que se conoce como proceso de re-masterización, y que, en el caso de los discos, es especialmente crítico y tiene mucha relevancia en la calidad final del disco obtenido. Este proceso implica o no (dependiendo del equipo y la técnica usada) la eliminación de ciertas frecuencias, el cuidado especial sobre la fase del audio (si la grabación es estéreo), así como la determinación de volúmenes (nivel sonoro de la señal), determinación de las intensidades de sonido de los instrumentos en los canales estéreo, anchura y profundidad del surco en función de la duración total de la obra a registrar, cuanto más volumen más espacio ocupa el surco y menos espacio físico o duración del tiempo de grabación en el disco.
  • En esta fase, conocida como “cortar el disco patrón” (también se puede cortar un dubplate si no se desea prensar discos) se transfiere el contenido de la cinta máster o maestra a un disco patrón conocido como laca maestra o máster lacquer. Se trata de un disco hecho generalmente de aluminio pulido recubierto con un baño a gravedad de laca nitrocelulosica (acetato de nitrocelulosa) negra, o con tonos azulados o rojos (dependiendo del fabricante) con un espesor entre 0,6 y 1 mm. El equipo usado para el corte del disco patrón es conocido como “torno vertical de grabación fonográfica”, el cual contiene un cabezal de corte que graba (corta y modula) el surco, transfiriendo la música contenida en la cinta maestra al disco patrón, pasando por un procesador que le aplica una ecualización especial llamada curva R.I.A.A. para grabación, que adapta la señal registrada a las características físicas del disco. Las entradas de “phono” de un amplificador o mesa de mezclas se diferencian de cualquier otro tipo de entrada (para un CD por ejemplo) por incorporar la curva inversora de la curva RIAA de grabación, la curva RIAA de reproducción, necesaria para oír el disco correctamente.
  1. Una vez grabado el disco patrón o máster, éste es lavado con agua y jabón y luego, se recubre con cloruro de estaño, el cual permite la adherencia de una delgada capa de plata que se le aplica posteriormente.
  1. El disco ya plateado es sumergido en una solución basada en níquel a la cual se aplica electricidad para que el níquel lo recubra. El disco es retirado y lavado nuevamente. Este proceso se denomina baño galvánico o galvanoplastia.

La capa de plata y níquel es retirada del disco patrón, obteniéndose una copia negativa del mismo, llamada disco matriz o disco padre. Del disco matriz, se obtiene una copia positiva, llamada disco madre. Si la información del disco madre es correcta, se repite el proceso hasta obtener ocho discos madre más. De cada una de las 8 copias del disco madre se hacen dos copias negativas, llamadas discos estampadores. Este proceso es llevado a cabo con el otro disco patrón que representa la otra cara del disco. A partir del disco estampador se saca la copia positiva final o copia comercial, mediante el prensado de una pastilla caliente o “donut” de poli cloruro de vinilo o poliéster entre los dos moldes estampadores o matrices correspondientes a las dos caras del disco, a la cual se añaden las etiquetas previamente preparadas que contienen la información de la música grabada. Esta copia final es la que se venderá al público. Actualmente se están prensando tiradas cortas de no más de 100 discos de vinilo con el disco patrón.

Existe una técnica denominada direct metal mastering (en español: matrizaje directo en metal) o DMM en la cual la música es transferida directamente a un disco metálico relativamente blando, por lo general de cobre. De este modo, solo es necesario un proceso galvánico para obtener los estampadores, abaratando el coste. También existen discos en los que el proceso de corte se lleva a cabo a la mitad de la velocidad normal de reproducción, o a la cuarta parte, ya que esto mejora notablemente la calidad de la transferencia en toda la banda, audible por los humanos o no. Este proceso también permite grabar vídeo en un vinilo, o audio multicanal como el JVC CD4 (4 canales).

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